Un ciclo universitario, 4 meses, 4 clases al mes, 16 clases, cada clase de 4 horas, 64 horas, y nunca pudo decirle: "Hey, qué tal, tienes planes para el fin de semana?" o al menos un simple: "Hola, como estás, qué tal tu día?"
ella esperaba esa clase de los miércoles con ansias cada semana, y eso que los lunes, que tenía clase al frente de su salón, a cada oportunidad que tenía salía para ver si la encontraba en el pasillo, en la puerta o comprando algo en las máquinas, pero nunca se atrevió a hablarle, hasta ahora, si enviar mensajes cada 2 días vía hotmail puede llamarse conversación.
Cada miércoles era igual, ella nunca llegó tarde, nunca faltó a esa clase, era feliz con solo verla a través de las sucias lunas de sus lentes, cuando su mirada se cruzaba con la de ELLA, se volvía impaciente y la esquivaba de inmediato, es que mas tonta no puede ser?, nunca le buscó conversación, cuando pasaba por su lado, ella la miraba tímidamente y bajaba la mirada a su cartulina de nuevo.
Sus amiga le animaban para que le hable, pero ella nunca lo hizo, además ella creía que ELLA tenía/tiene novio (aún lo cree), es una ilusión la que ella desarrolló en silencio.
Tanto tiempo perdido por miedo, timidez, por idiota.
Las clases acabaron y quien sabe si algún día volverá a verla; y si la ve, si podrá mantener una conversación con ELLA, mas allá de un "Hola", quizás "Oye, quieres salir a tomar un café?"
viernes, 9 de diciembre de 2011
jueves, 22 de septiembre de 2011
Y se fue.
Las gotas de
lluvia caían en su cabello, y en el mío. Empaparon mi camisa pero no importaba, no me detuve a pensar, desabroche un botón más de su blusa, guié mi mano por su
cuerpo y lentamente, mis labios besaban su cuello junto con esos movimientos que me estremecían y me hacían
temblar. La noche estaba en silencio, lo único que escuchaba era su agitada respiración
y su aliento calentando mi mejilla, lo único que importaba era ella y yo, moví
los cabellos que me impedían mirarla a los ojos hacia un lado y la bese con pasión
de nuevo, de repente, ella paro y me empujo contra el mueble, había algo
extraño y misterioso en su mirada, quise acercarme y besarla, pero ella no
reaccionaba, estaba perdida en la nada, mirando al vacío, un vacío que se metió
dentro de mí, ella se paró, arreglando su cabello y con la mirada baja, yo la miraba mientras cerraba un botón tras otro, se dirigió hacia la puerta y se esfumo tan rápido, que solo escuche el ruido de la puerta al cerrarse.
Me dejó afuera
con el frio de la noche y con mis lágrimas que se perdían entre las gotas de
lluvia. Ahora la que estaba con la mirada perdida era yo, sentada semi desnuda,
y con el vacío que me iba invadiendo cada minuto que pasaba.
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